Vida Plena Agenda tu valoración
Bienestar emocional · Encuentros en Tuluá 29 de agosto de 2026 · 8 min de lectura

Después del sismo: cómo recuperamos la calma en un auditorio de Tuluá

El domingo 23 de agosto nos reunimos en el Auditorio de Café Real para practicar tres cosas muy sencillas: respirar, agradecer y hablarnos mejor. Esto es lo que hicimos allí y cómo puedes practicarlo en casa.

Lorenza Peña Becerra

Lorenza Peña Becerra

Vida Plena · Tuluá, Valle del Cauca

Encuentro de bienestar emocional de Vida Plena en el Auditorio de Café Real, en Tuluá

Después del sismo, en Tuluá pasó algo que se repite siempre en estas situaciones: el movimiento terminó, la ciudad volvió a su rutina y, por dentro, mucha gente siguió en alerta. Días después todavía había quien dormía con un ojo abierto, quien se sobresaltaba con el ruido de un camión, quien revisaba el celular buscando noticias.

De ahí salió la idea de este encuentro. No para decirle a nadie que dejara de tener miedo —eso no funciona y además no hace falta—, sino para darnos un rato de pausa y compartir herramientas que se puedan usar el lunes por la mañana, sin equipo, sin experiencia previa y sin dedicarles una hora al día.

Nos acompañaron alrededor de treinta personas. Hubo teoría breve, dos prácticas guiadas y un espacio para hablar. Te contamos lo que hicimos y te dejamos los tres ejercicios para que los practiques en casa.

Qué le pasa al cuerpo después de un sismo

Empezamos por lo más útil: entender qué está pasando. Cuando vivimos una experiencia intensa e inesperada, el sistema nervioso activa sus mecanismos de protección. El problema no es que se activen —para eso están—, sino que a veces tardan en apagarse. Aunque el peligro ya pasó, el cuerpo sigue vigilando.

A eso lo llamamos «modo alerta», y en la sala mucha gente se reconoció en la lista en cuanto apareció en la pantalla.

Señales frecuentes del modo alerta

  • Pensamientos acelerados y preocupación constante.
  • Mayor reactividad: saltar con un ruido, contestar más brusco de lo habitual.
  • Sueño ligero o dificultad para dormirse.
  • Tensión muscular, respiración corta, sensación de inquietud.
  • Cansancio mental y dificultad para concentrarse en cosas sencillas.

No todo el mundo lo vive igual ni con la misma intensidad. Hay quien retoma su rutina en dos días y quien necesita dos semanas. Las dos cosas son normales, y compararse no ayuda.

Lo importante es que las emociones que aparecen no son el enemigo. El miedo, por ejemplo, tiene una función clarísima: nos hace reaccionar ante lo que el cerebro interpreta como peligroso. La dificultad empieza cuando esa activación ocupa demasiado espacio en un día normal.

Lorenza Peña Becerra explicando qué ocurre en el cerebro después de una experiencia de impacto
«Siempre podemos entrenar nuestra mente y nuestro cuerpo para responder de una manera diferente.»

Volver a la calma no significa dejar de sentir

Esta fue la idea que más comentarios generó, y conviene dejarla clara porque se malinterpreta con facilidad. Solemos imaginar la calma como la ausencia total de miedo, tristeza o incertidumbre. Y casi nunca funciona así.

Puedes estar preocupado y, aun así, respirar de forma consciente. Puedes tener miedo y permitirte parar unos segundos. Puedes tener pensamientos sobre lo que ocurrió y aprender a observarlos sin obedecerlos de forma automática.

Cuidar el bienestar emocional no es mantener emociones agradables todo el tiempo. Es ampliar el espacio que hay entre lo que sientes y lo que haces con lo que sientes. Ese espacio es pequeño, pero es donde se decide cómo atraviesas un día difícil. Lo desarrollamos con más detalle en Conciencia emocional: entrenar la calma.

Tres herramientas que practicamos ese domingo

Elegimos tres a propósito: pocas, sencillas y gratuitas. Ninguna necesita material, ninguna necesita mucho tiempo y todas se pueden meter dentro de un día normal de trabajo.

1 · Pausa, respira, observa

Respiramos todo el tiempo sin darnos cuenta. Y justamente por eso la respiración sirve como punto de referencia: mientras la mente se va al futuro a imaginar lo que podría pasar, la respiración solo puede ocurrir ahora.

La práctica que hicimos en la sala tiene tres pasos y cabe en un minuto.

Ejercicio 1 · Pausa, respira, observa

  1. Pausa. Detente unos segundos. No hay que resolver nada en ese momento.
  2. Respira. Inhala suave por la nariz y deja salir el aire más lento y más largo que la entrada. Nota el movimiento del abdomen.
  3. Observa. Pregúntate qué está pasando ahora en tu cuerpo, qué pensamientos hay y qué emoción puedes reconocer. Sin buscar respuesta: solo mirar.

Cuándo usarlo: al despertar antes de mirar el celular, antes de una reunión, mientras esperas, al terminar la jornada o cuando notes que la cabeza se acelera.

Si aparecen pensamientos durante la práctica —y aparecen siempre—, no significa que lo estés haciendo mal. Reconoces que la atención se fue y la traes de vuelta. Ese gesto de volver es el ejercicio.

Asistentes practicando respiración consciente durante el encuentro en Tuluá
Práctica guiada de respiración consciente durante el encuentro.

2 · Agradecer para ampliar la mirada

Cuando atravesamos algo difícil, la atención se estrecha alrededor de lo que preocupa. Es comprensible y hasta cierto punto es útil. El problema es que, si se queda ahí, dejamos de ver todo lo demás.

Agradecer no es minimizar lo que pasó ni obligarse a buscarle el lado bueno a todo. Es un ejercicio de atención: reconocer que, además de lo que preocupa, hay cosas que siguen ahí.

Ejercicio 2 · Una sola cosa al día

Al terminar el día, pregúntate: ¿qué puedo agradecer hoy? No hace falta una lista. Con una basta: una llamada, una conversación, alguien que te acompañó, una comida, un rato de descanso, un momento de tranquilidad dentro de un día complicado.

Consejo: escríbelo. Una línea en el celular o en una libreta. Lo que se escribe se sostiene mejor que lo que solo se piensa.

3 · Autocompasión: hablarte como le hablarías a alguien que quieres

Hicimos una pregunta en la sala: ¿cómo le hablarías a una persona que quieres si estuviera pasando por lo mismo que tú? Casi todo el mundo respondió parecido: la escucharía, le diría que se dé tiempo, no le exigiría dejar de tener miedo.

Y después preguntamos cómo nos hablamos a nosotros mismos. Ahí el tono cambia: «no debería sentirme así», «tengo que tranquilizarme ya», «estoy exagerando», «esto ya debería habérseme pasado».

La autocompasión no es sentir lástima, ni justificarlo todo, ni dejar de lado las responsabilidades. Es reconocer que estás atravesando algo difícil y tratarte con la misma comprensión que le ofrecerías a otra persona.

Ejercicio 3 · Nombrar y preguntar

  1. Cuando aparezca una emoción difícil, nómbrala en voz baja: «estoy sintiendo miedo», «este momento está siendo difícil para mí».
  2. Añade una frase que reconozca el contexto: «es comprensible que después de lo que pasó todavía esté preocupado».
  3. Pregúntate: ¿qué necesito ahora? Quizá respirar, hablar con alguien, descansar, caminar o alejarte un rato de las noticias.

Seguimos este tema en el artículo Diálogo interno: aprende a hablarte mejor.

Lo que aportaron los asistentes

La parte más valiosa del encuentro no la pusimos nosotros. La pusieron las personas que tomaron el micrófono para contar cómo habían vivido esos días.

Escuchar a otros produce un efecto que ninguna diapositiva consigue: uno deja de pensar que le pasa solo a él. Poner en palabras lo que se siente, en un espacio donde nadie juzga, es también una forma de cuidarse. Y pedir compañía cuenta como autocuidado, igual que respirar o descansar.

Una participante comparte su experiencia con el micrófono durante la jornada
El turno de palabra fue una de las partes más participativas de la jornada.

La idea que resume el encuentro

Respirar no cambia lo que ocurrió, pero sí puede cambiar cómo vives este momento.

Cinco minutos para empezar hoy

No hace falta esperar a tener una hora libre. Si quieres probar ahora mismo, esto es todo:

  1. Detente unos segundos y observa dónde estás.
  2. Siente el contacto del cuerpo con la silla o del pie con el suelo.
  3. Haz tres respiraciones tranquilas, dejando la salida del aire más larga que la entrada.
  4. Mira qué pensamientos hay, sin intentar quitarlos.
  5. Pregúntate cómo te sientes y recuerda una cosa, por pequeña que sea, que puedas agradecer.

No hay que conseguir ningún estado especial. Le dedicaste cinco minutos a prestarte atención: eso ya es cuidarte.

Cuidarse también es saber cuándo pedir ayuda

Estas prácticas son herramientas de autocuidado y tienen sus límites. Si después de una experiencia difícil el miedo, la ansiedad, los problemas de sueño o los pensamientos repetitivos persisten, aumentan o interfieren con tu vida diaria, conviene buscar orientación profesional. Pedir ayuda no significa haber fracasado: igual que consultamos cuando el cuerpo lo necesita, la salud emocional también merece atención.

Cómo acompañamos esto en Vida Plena

En Vida Plena entendemos el bienestar de forma integral: descanso, alimentación, actividad física, relaciones y gestión del estrés no funcionan en compartimentos separados. Lo que ocurre en el plano emocional influye en cómo duermes o cómo digieres, y al revés.

Por eso trabajamos cuerpo y emoción a la vez, con una valoración inicial sin prisa y un plan de primeros pasos aplicable esa misma semana. Y con un principio que no negociamos: acompañamos y complementamos, nunca sustituimos, la atención sanitaria y psicológica. Puedes ver el detalle en bienestar emocional en Tuluá.

Da el primer paso hacia tu bienestar

1 · Consulta de valoración inicial

Una sesión para entender qué te está pasando y salir con prioridades claras y un plan de primeros pasos. Presencial en Tuluá u online.

Reserva tu consulta de valoración

2 · Avísame de los próximos encuentros

Organizamos de forma periódica actividades abiertas sobre bienestar integral y autocuidado en Tuluá. Escríbenos y te avisamos de la próxima.

Quiero que me avisen

Preguntas frecuentes

¿Es normal seguir nervioso varios días después de un sismo?

Sí. Después de una experiencia inesperada el sistema nervioso puede quedarse un tiempo en modo alerta: sobresaltos con ruidos, sueño ligero, pensamientos que vuelven una y otra vez. Cada persona lo vive con distinta intensidad y durante distinto tiempo. Si el malestar aumenta o interfiere en tu vida diaria, conviene consultar con psicología o con tu médico.

¿Cuánto tiempo hay que practicar la respiración consciente?

Uno o dos minutos bastan para empezar. Vale más practicar dos minutos todos los días que media hora una vez al mes: lo que sostiene el hábito es la frecuencia, no la duración. Y si el ejercicio te genera más inquietud —algo que le ocurre a algunas personas—, para, abre los ojos y apoya los pies en el suelo en lugar de forzarlo.

¿Agradecer no es minimizar lo que pasó?

No. Agradecer no niega la dificultad ni obliga a buscarle el lado bueno a todo. Es un ejercicio de atención: reconocer que, además de lo que preocupa, hay cosas que siguen ahí y que tienen valor. La preocupación y el agradecimiento pueden convivir perfectamente.

¿Qué es la autocompasión y en qué se diferencia de la lástima?

La autocompasión consiste en tratarte con la misma comprensión que le ofrecerías a alguien que quieres cuando atraviesa algo difícil. No es sentir lástima por uno mismo, ni justificarlo todo, ni renunciar a las responsabilidades: es dejar de exigirte que ya deberías estar bien.

¿Cuándo conviene buscar ayuda profesional?

Cuando el miedo, la ansiedad, los problemas de sueño o los pensamientos repetitivos persisten en el tiempo, aumentan de intensidad o interfieren de forma clara con el trabajo, el descanso o las relaciones. Pedir ayuda no es un fracaso: forma parte de cuidarse.

¿Vida Plena organiza más encuentros en Tuluá?

Sí. Organizamos de forma periódica encuentros y actividades abiertas sobre bienestar integral, autocuidado y hábitos saludables en Tuluá. Escríbenos por WhatsApp y te avisamos de los próximos.

Gracias a quienes hicieron posible el encuentro

Gracias a todas las personas que vinieron, se quedaron y compartieron. A NeuroBloom, coorganizador de la jornada. Y al Auditorio de Café Real, por abrirnos sus puertas.

Seguiremos organizando actividades de este tipo en Tuluá, porque hablar de bienestar también es crear conversaciones, escuchar y compartir herramientas que se puedan usar de verdad.

Aviso importante

Este artículo tiene finalidad informativa y divulgativa. No constituye diagnóstico, tratamiento ni consejo psicológico o médico individualizado, y no sustituye la atención de un profesional sanitario. Si experimentas ansiedad intensa o persistente, tristeza que no remite, crisis de angustia, insomnio mantenido o cualquier malestar emocional que interfiera en tu vida diaria, consulta con psicología o con tu médico. Si tienes pensamientos de hacerte daño, busca ayuda de inmediato: en Colombia puedes llamar a la Línea Nacional de Salud Mental 192, opción 4, o al 123 en caso de emergencia.